Mala leche y cuentos de la infancia.
No estoy muy animado hoy, algo tenso y cabreado con todo a decir verdad. A ver si a base de escribir se me pasa un poquillo amigos. No es que sea un tipo peligroso o muerda demasiado cuando me enfado pero puedo llegar a dar grandes dolores de cabeza...
Así que con el proposito de calmarme os escribo porque no hay anda mejor para apartar lo que nos que nos molesta que estar activos. Dice la gente que si relax y leches de esas pero como no todos podemos irnos a un balneario yo creo que la opción antiestress de bajo presupuesto es concentrarte en alguna actividad para olvidarte del resto, como yo estoy haciendo ahora al escribir. Y es que solo hay una cosa peor que los examenes de Junio y son los de Septiembre.
Creo que ya estoy mejor, mi ansia asesina ha disminuido xD
El poema que os voy a poner ahora no tiene nada que ver con lo que os he escrito ahora mismo pero es que si os pongo directamente los versos seria como poner un filite sin guarnición.
Este poema es el vivo ejemplo de como la inspiración puede venir en cualquier momento o lugar, solo hay que tener la primera frase. Y en este caso me vino mientras esperaba al autobús para volver a casa una noche que llovía. Con las palabras ya en los labios subí al bus y miré por la ventana al arrancar: había una muchachita bajita y rubia embutida en un impermeable rojo con capucha y para mí que se llamaba Caperucita.
Llega tarde el veinticuatro,
Caperucita y el Lobo se han casado.
Cenicienta ha dejado los zapatos,
ahora le van más las botas de cuero con tacón alto.
Los siete enanitos ya solo son cuatro,
tres se murieron,
y dos malviven en el paro,
Hace tiempo que Mudito se calló,
sus últimas palabras,
las escupió sobre el príncipe que se llevo a su amada,
mientras mordía con ansia la manzana.
Llega tarde el veinticuatro,
las canas marcan los años,
Peter abandonó Nunca Jamás,
y hoy duerme en el sofá,
Wendy tiene en la cara una pena,
con forma de violencia,
las sábanas solo huelen a cerveza,
Mientras él intenta volver a volar,
con polvos mágicos hechos de mierda...
Peter nunca fue capaz de madurar,
si la vida es dura él lo es más.
Llega tarde el veinticuatro,
y yo aqui quieto esperando,
las princesas de la esquina
van de corto y no de largo,
si les das a elegir,
se irán con el más guapo,
te hacen descuento,
si estas enamorado.
Aun no ha llegado el veinticuatro,
y yo aqui quieto, esperando,
las cosas cambian,
o al menos eso me contaron,
los cuentos de mi infancia,
pillaron taxi y se marcharon.
Dedicado con cariño a una amiga que escribe algunos poemas magnificos pero aun mejor es ella.
A Natalie.
